Conoce a fondo una de las festividades mediterráneas y paganas por excelencia donde la tradición, la energía de los elementos se entremezclan en una noche cargada de misterio y magia.

Sant Joan es una de las fiestas más celebradas en toda el arco mediterráneo, aunque no exclusivamente. Se trata de una festividad pagana dedicada al solsticio de verano. Se celebra el protagonismo del Sol, ya que nos ilumina durante más horas al día, y la eclosión de la naturaleza (plantas, hierbas, flores, arbustos están en su punto más álgido) Se considera que durante esa noche la naturaleza y todos sus seres están más despiertos que nunca y la magia puede hacerlo todo posible, como en otras muchas ocasiones, el cristianismo asimiló dicha celebración retrasando dicha festividad del 21 (día del solsticio de verano) al día 24, para conmemorar así el nacimiento de Juan el Bautista.

Sin embargo, sus amplísimas raíces paganas se mantienen intactas aún en nuestros días. La noche de Sant Joan es la noche de los cuatro elementos. Quizá el momento del año en el que el hombre está más en contacto con las propiedades “mágicas” de la Naturaleza.

Elementos FUEGO y AIRE:

Es la noche de las hogueras, de renovación donde nos deshacemos de todo lo viejo y caduco… Quemamos todo cuanto no nos sirve. También saltamos por encima de las hogueras y fogatas, o pasamos sobre ascuas ardiendo para purificar nuestras vidas. Hubo quien dijo que las cenizas de estas hogueras curaban la sarna, los granos, las grietas de las manos…

Elemento AGUA:

Se dice que el agua también adquiere esta noche propiedades altamente benéficas. Hay muchas tradiciones al respecto, como bañarse al amanecer en la playa, ríos o afluentes para purificar el cuerpo y entrar en la nueva época con energías renovadas.

Antiguamente la gente también se revolcaba sobre el rocío de los prados y campos para sanar afecciones de la piel o dejaban toda la noche al sereno barreños de agua para lavarse la cara a la mañana siguiente, a fin de mantener la piel siempre joven y lozana.

Elemento TIERRA:

También las plantas adquieren esta noche virtudes especiales, y más concretamente las medicinales. Estás se recogían por la noche y se almacenaban para el resto del año.

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